Además de apuestas simples, a un único evento, los apostantes tienen la posibilidad de realizar apuestas combinadas. En este caso hay que acertar todos los eventos incluidos en la combinación y la cuota total se obtiene multiplicando entre sí todas las cuotas individuales. Por ejemplo, una combinación doble con cuotas individuales 2,00 y 1,50 da una cuota combinada de 2,00 x 1,50 = 3,00.
Uno de los debates más comunes entre los apostantes es la preferencia por jugar apuestas simples o combinadas. Es un hecho conocido que las casas de apuestas ganan más dinero si los apostantes eligen el juego múltiple. Una casa típica, con un margen de beneficios del 10%, concede al jugador una esperanza de premio del 90%. Pero esto es válido para apuestas simples, porque para apuestas múltiples la esperanza de premio también "se combina". Por ejemplo, para apuestas dobles la esperanza de premio es 0,90 x 0,90 = 0,81 es decir el 81%; para apuestas triples 0,90 x 0,90 x 0,90 = 0,729 es decir el 72,90% y así sucesivamente la esperanza de premio va reduciéndose.
Pero si el apostante obtiene, gracias a su superior capacidad de predicción, esperanzas de premio positivas para sus apuestas simples, la combinación de apuestas multiplicará su rentabilidad. Por ejemplo, si para un evento individual el apostante gana un 10% (esperanza de premio 1,10), entonces la esperanza de premio en apuestas dobles será 1,10 x 1,10 = 1,21 es decir un rendimiento positivo del 21%; para apuestas triples 1,10 x 1,10 x 1,10 = 1,331 es decir un rendimiento positivo del 33,10% y así sucesivamente.
En conclusión, sólo apostantes con capacidad de predicción contrastada deben plantearse seriamente las apuestas múltiples, que además exigen dosis enormes de paciencia. El apostante medio hará mejor apostando a eventos simples, ya que el riesgo de perder es considerablemente menor.
La tarea del apostante es difícil, pero no imposible. Otros elementos juegan a su favor.
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