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La psicología del jugador en las apuestas deportivas

Para manejarse en las apuestas deportivas con perspectivas de éxito hemos visto en los distintos artículos de nuestra guía de apuestas que es necesario tener ciertos conocimientos deportivos y estadísticos, pero no basta solo con dominar esos dos aspectos. Hay un tercer factor que acaba convirtiéndose en más importante que estos, este factor es la lucha del jugador contra si mismo, contra su mente, es lo que llamamos psicología del jugador.

La fortaleza psicológica marca la diferencia entre el jugador que disfruta de su pasión por las apuestas y el jugador que a menudo es víctima de sus pasiones, y por tanto, este factor diferencia al apostante ganador del apostante perdedor. No son pocas las ocasiones en que apostantes con buenos conocimientos deportivos y estadísticos se convierten en perdedores porque su mente les juega malas pasadas, porque les falta una buena psicología del jugador para tomar buenas decisiones.

Entre los errores psicológicos más habituales de los apostantes podemos destacar los siguientes:

Impaciencia: El apostante sólo demuestra su capacidad de predicción a largo plazo. Cualquiera puede tener una racha de buena suerte y ganar una bonita cantidad en poco tiempo (o al contrario). Lo realmente difícil es mantener un rendimiento positivo al final de una temporada, después de un número elevado de apuestas. Las prisas por lograr un saldo positivo o por compensar un saldo negativo cuanto antes impulsan al jugador a realizar apuestas irreflexivas que, con toda probabilidad, acabarán por empeorar su situación.

Imprudencia: La impaciencia se convierte en imprudencia cuando el apostante pretende compensar las pérdidas acumuladas poniendo en juego cantidades cada vez más grandes de dinero. La actitud correcta cuando se atraviesa una mala racha consiste en analizar la situación, intentando comprender la causa de los malos resultados (apuestas descuidadas, escaso conocimiento de la competición, simple mala suerte...). La mejor receta ante las pérdidas es "al mal tiempo buena cara" y, sobre todo, apostar con moderación precisamente en los malos momentos. Si atraviesas una mala racha, tómate un tiempo de descanso. Conviene desconectar de las apuestas deportivas durante una o dos semanas y retomarlas más adelante con más tranquilidad y energía renovada.

Indisciplina: En ocasiones, el jugador apuesta cantidades cada vez más grandes de dinero después de ganar una buena cantidad. Llevado por la euforia de una buena racha, puede incluso llegar a apostar compulsivamente, dilapidando en poco tiempo el dinero que tanto le ha costado ganar. El autocontrol y la gestión de tu dinero es importante tanto en los momentos de euforia como en los momentos difíciles.

Por tanto estos tres errores habituales nos dan tres características o virtudes que son indispensables en los buenos apostantes; paciencia, prudencia y disciplina. Estas tres cualidades se adquieren con la experiencia y el paso del tiempo. Incluso los jugadores más experimentados cometen errores con cierta frecuencia, y no hay nada trágico en ello: la clave está en aprender la lección y reducir esos errores al mínimo posible.

Cuanto más frío sea un jugador en la toma de decisones y mejor gestione las emociones que el juego generará en su mente, más cerca estará de ser un jugador ganador en el largo plazo y obtener así rentabilidad con sus apuestas deportivas.

Antes de cerrar el artículo, no debemos olvidar, que una mala gestión de estas emociones puede derivar en un problema grave en algunas ocasiones, generando ludopatía en el jugador. Si un jugador nota que es incapaz de controlar estas emociones, y que ese descontrol le lleva a tomar decisiones irracionales debe dejar de apostar e incluso solicitar ayuda externa en algunos casos.

 

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